¿Por qué Ford cae 15%, pero Audi crece 6%?
En tiempos de crisis aparecen las paradojas. A nadie le extrañe que en estos días de dificultad financiera, en medio de la temporada Navideña, se encuentren vuelos llenos de México a Nueva York, o que algún hotel de lujo en Cancún esté repleto. De igual forma, una tienda como Liverpool o Palacio de Hierro pueden ver crecer las ventas de sus artículos de lujo, aunque su facturación total disminuya. Paradojas.
Paradoja son también las cifras que arroja la industria automotriz en México, que está reportando, por ejemplo, que Audi ha crecido en ventas al público hasta noviembre a un ritmo de 6.5%, mientras que Ford cae fuertemente a una tasa superior al 15%. Asimismo, mientras BMW cae 7.3% hacia noviembre, de acuerdo a los datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz, Acura se dispara 15.6%. Paradojas.
¿Por qué ocurre esto? ¿Qué tan diferente es el producto de la empresa que cae drásticamente de aquella que crece como si estuviéramos en un ciclo de expansión?
Una de las explicaciones puede ser que las empresas que crecen en tiempos de crisis están instrumentando estrategias sustancialmente superiores y radicalmente diferenciadas de sus competidores. Walter Hanek, el director general de Audi en México, dijo recientemente que actualmente su empresa tiene la gama de autos “más fresca”, y comparó sus cifras con las de BMW y Mercedes Benz, sus competidoras. Ambas caían en ventas aquí.
El resultado de una estrategia superior frente al público es que éste se siente más seguro con una marca, producto o servicio, cuando percibe un compromiso real de parte de quien le vende determinado bien. Ese compromiso está deteriorado fuertemente en las automotrices estadunidenses (Chrysler cae a una tasa de 5% y GM al 5.8%), lo que ha inyectado incertidumbre y distorsiones a todo el mercado.
No existe una explicación única del fenómeno que vive la industria automotriz en el país. Lo que es cierto es que no hay un patrón fijo de desempeño de la industria, por lo que es imposible predecir lo que ocurrirá en 2009. Entretanto los distribuidores de autos, siguiendo la moda internacional, pidieron ya su rescate al gobierno mexicano. Ojo: con dinero de nuestros impuestos.
