Ford busca salir de la crisis liquidando sus marcas de lujo

Al deshacerse de Jaguar y Land Rover, sus dos marcas británicas prestigiosas pero poco rentables, Ford prosigue la limpieza para concentrarse en la reestructuración de sus actividades en América del Norte, que dan pérdidas desde hace tres años.

Ford vendió el miércoles sus dos marcas de lujo al grupo indio Tata por 2.300 millones de dólares, pero tendrá que destinar 600 millones al fondo de retiro de sus trabajadores, lo que reduce el ingreso neto a 1.700 millones de dólares.

El precio representa la tercera parte de lo que pagó por esas marcas: Ford había adquirido Jaguar en 1989 por 2.500 millones de dólares y Land Rover en 2000 por 2.600 millones.

Financieramente sin embargo, la operación fue considerada positiva tanto por Ford como por la mayoría de los analistas, debido a que la rentabilidad de ambas marcas era muy escasa.

El precio tiene su lógica, puesto que el mercado de automóviles de lujo se está desacelerando: en los primeros meses de 2008, las ventas de Jaguar cayeron un 33% en Europa y Estados Unidos, y las de Land Rover un 13%, según la casa de corretaje Soleil Securities.

Los analistas hablaron sobre todo de la eliminación de un “punto de distracción” que le impedía al grupo concentrarse en su principal problema: la recuperación del mercado estadounidense.

La venta se suma a la de Aston Martin el año pasado por 900 millones de dólares. A Ford le quedan ahora sólo dos marcas extranjeras: Volvo y Mazda.

De ahora en adelante, la suerte de Ford se juega en América del Norte, donde el grupo ha gastado en los últimos tres años miles de millones de dólares para una reorganización radical -cierre de plantas, reducción de la producción, supresión de miles de empleos- de la que espera recoger los primeros frutos en 2009.

En 2006, Ford había registrado una pérdida neta de 12.600 millones de dólares. En 2007 la pérdida quedó en 2.700 millones de dólares, tras destinar 3.900 millones a costos de reestructuración y para 2008 prometió una pérdida aún menor.

Desde el inicio de su reestructuración en 2006, Ford ya eliminó más de 40.000 puestos de trabajo en América del Norte mediante renuncias incentivadas y espera eliminar este año unos 12.000 puestos.

También redujo sus ventas a las empresas de alquiler de automóviles, menos rentables, y no ha cesado de reducir su producción.

Esa gran limpieza la debilitó en un mercado norteamericano ya afectado por una economía en desaceración: Ford sufrió una caída del 12% de sus ventas en 2007 y por primera vez desde 1931 perdió su puesto de número dos en Estados Unidos en provecho de su competidor japonés Toyota.

Para este año, Ford no apunta más que a una tajada del mercado norteamericano “entre 14 y 15%”, menos que el 14,8% de 2007.

Los otros grandes fabricantes estadounidenses, todos los cuales han emprendido la misma tarea de encogimiento, quedaron atrapados por los asiáticos. Los llamados ‘Tres Grandes’ del mercado norteamericano -GM, Ford y Chrysler- pasaron 2007 por debajo del 50% del mercado estadounidense y entre los tres han perdido 25.000 millones de dólares desde 2005.

Ford apuesta principalmente por sus nuevos ‘crossover’, vehículos de recreación dotados de un motor más económico, que deberían atraer a los consumidores que ahora abandonan los todoterreno debido al alto costo del combustible.

“El desempeño de Ford empieza a reflejar sus iniciativas”, observó la consultoría DRBS. En 2007 la empresa mejoró sus resultados en todos los segmentos del mercado. “Pero su situación todavía es débil, puesto que América del Norte sigue registrando pérdidas y no ha estabilizado su parte de mercado”.

“Debido al alza de los precios del combustible, los consumidores abandonan” los todoterreno y las camionetas, que eran su punto fuerte. “Y si Ford demora en dar ganancias, su situación se tornará más arriesgada, porque ahora tiene pocos activos para monetizar”, concluye la nota.

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