Suzuki Swift, compacto oriental

Con el Suzuki Swift la marca nipona quiso recuperar el terreno perdido en Europa en el sector de los compactos urbanos. Y lo hizo de la mano de uno de sus modelos conocidos desde hace más de veinte años. El moderno Swift es un coche que llama la atención. Se conduce muy bien y por su precio y estilo constituye una oferta muy interesante frente a los coches europeos que pertenecen a su categoría.
A la venta desde la primavera de 2005, el Swift es un coche cuya apariencia no renuncia a ciertos rasgos orientales, pero tanto por su formato como por sus líneas cumple los cánones estéticos europeos. Mide 3.695 mm de largo y 1.690 mm de ancho. La altura es 1,50 m, la misma que un Toyota Yaris y 39 mm mayor que la de un Citroën C2. Por longitud es más semejante a un C2 (que es 3 cm más corto) que a un C3 (que es 15 cm más largo).

Muy cuadrado por la relación entre su longitud, su anchura y su altura (superior a lo que es normal en su segmento), ofrece una imagen muy compacta caracterizada por unas, sabiamente dibujadas, líneas redondeadas. El Swift ofrece un diseño juvenil e innovador. En el frontal sobresalen los amplios grupos ópticos y una moderna parrilla central, así como el parachoques pintado en el mismo color de la carrocería y las luces antiniebla integradas. También destaca la luna envolvente, que proporciona una buena visibilidad y luminosidad en el habitáculo. No obstante, la superficie acristalada es más que suficiente. El bonito dibujo de las llantas de aleación también contribuye al tono deportivo del conjunto.

La gama se articula sobre dos carrocerías (de 3 y 5 puertas), dos niveles de equipamiento (GL y GLX) y tres motorizaciones (dos de gasolina y una diésel). No obstante, hay versiones Sport y 4×4.
La claridad visual, con unos plásticos duros de tonos oscuros que convencen, es lo primero que llama la atención en un interior que goza de una buena habitabilidad en las plazas delanteras y, en general, en lo que a la altura se refiere. La zona trasera, homologada para cinco pasajeros, es, sin embargo, apta sólo para dos adultos; un tercero apenas cabe. En esa zona la altura con respecto al techo consigue que no haya sensación alguna de agobio, y la distancia para las piernas de sus pasajeros es correcta para tratarse de un coche de su tamaño.
La posición de conducción no ofrece problema alguno a pesar de que el volante sólo se regula en altura. El asiento del conductor, ajustable en altura, ofrece un convincente equilibrio entre comodidad y sujeción. Su ocupante encuentra ante sí un salpicadero de buena presencia, de diseño sencillo y funcional. Contiene un cuadro de instrumentos de relojes circulares (el central para el velocímetro) bien equipados y de fácil lectura.

El aspecto de la consola central es atractivo, y su contenido, sobre todo en su parte alta, muestra un agradable diseño coronado por dos aireadores rectangulares (los de las esquinas del salpicadero son redondos).

El acabado «GL» es el único disponible con motor de 92 CV y con la carrocería de cinco puertas. Tiene de serie los airbags delanteros, el ABS, el aire acondicionado y un radio-cd con mandos en el volante. La única opción posible es el tipo de pintura.
Con este mismo motor, pero con la carrocería de tres puertas, existe otro acabado («GLX») algo más abundante, que tiene airbags laterales delanteros y de cabeza, llantas de aleación y un sistema de entrada y arranque sin llave.

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