La automotriz estadounidense General Motors Corp presentó el martes su primer auto híbrido fabricado en China y agregó que planificaba desplegar vehículos impulsados por celdas en el país asiático después del 2010.
Reducir los costes al máximo y liderar la revolución verde en el mercado automovilístico. Estas son las dos máximas prioridades de Rick Wagoner, el primer ejecutivo de General Motors, que lucha desaforadamente por sanear las cuentas del gigante americano lastradas por los elevados costes sociales y quitarse de encima la presión de los fabricantes japoneses, especialmente de Toyota.
El grupo logró el primer objetivo, en parte, hace unos meses, cuando llegó a un acuerdo con los sindicatos norteamericanos para externalizar la gestión de los fondos de pensiones y sanitarios de sus empleados. “Este pacto ha sido trascendental para relanzar la compañía, que ha tenido durante años una estructura del siglo pasado con muchas obligaciones con los trabajadores. Pero aún se pueden aplicar otras medidas para seguir reduciendo costes. No dudaremos en seguir adelante”, señaló Wagoner, en un encuentro con periodistas en el Salón del Automóvil de Detroit.
La compañía espera recortar en 5.000 millones de dólares (3.400 millones de euros) anuales sus gastos de personal a partir de 2011, tras el pacto con los sindicatos y un plan de bajas incentivadas a más 46.000 empleados.
Wagoner (Wilmington, Estados Unidos, 1953) confía en que las cuentas del grupo se saneen en dos o tres años (en 2007, las pérdidas netas sin extraordinarios superaron los 1.600 millones de dólares a falta de los datos finales), tras un 2008 en el que “el grupo se enfrenta a numerosos desafíos por los problemas del mercado americano y la subida del precio del petróleo y otras materias primas”.
Pese a todo, el directivo cree que el grupo podría recuperar cuota de mercado en Estados Unidos en los próximos meses gracias a una sólida oferta de producto frente a sus rivales.
Combustibles
En relación a su otra gran meta, Wagoner ha decidido aprovechar la fuerte generación de caja de la empresa (tiene una liquidez de 27.000 millones de dólares) para encabezar la revolución medioambiental y así hacer frente a Toyota, el líder en este campo gracias al éxito de sus modelos híbridos (combinan un propulsor eléctrico con otro de gasolina). En Detroit, anunció la entrada en el capital de Coskata, un productor de etanol (combustible no contaminante que se obtiene de cereales o plantas), mientras mantiene su objetivo de vender en 2012 turismos híbridos cuyo motor se pueda cargar en la corriente eléctrica.
“Este acuerdo es un avance muy importante para el desarrollo tecnológico del grupo. Pasarán muchos años hasta que los coches eléctricos e híbridos tengan un impacto significativo en el mercado y reduzcan el consumo de petróleo y las emisiones de dióxido de carbono (CO2), ya que son sistemas muy caros.
Hace meses, llegamos a la conclusión de que teníamos que hacer algo en el corto plazo. Por eso, apostamos por el desarrollo de combustibles alternativos al petróleo, como el etanol. Mientras, seguiremos trabajando para producir motores ecológicos, como los eléctricos”, comenta Wagoner, a quien no le preocupa si Toyota superó a GM en 2007 y se convirtió en el mayor fabricante de vehículos del mundo, la comidilla actualmente en la industria del motor. “Lo importante es nuestra rentabilidad. Si seguimos siendo los número uno, mejor”.
Próximos resultados
La duda se despejará el próximo miércoles cuando GM anuncie sus resultados de 2007. “Las cifras son muy similares”, reconoció Wagoner. Toyota vendió 9,37 millones de vehículos en 2007.
El directivo, que pilota GM desde 2000, asegura que el plan para convertir sus grandes marcas de coches en firmas globales está dando sus frutos. “Por ejemplo, estuvimos analizando la situación de Saturn en Estados Unidos y concluimos que tenía mucho potencial, pero era necesario ampliar su gama. Así, que decidimos vender bajo esa firma el Opel Astra. La integración de estas dos marcas continuará”. GM quiere que Opel/Saturn sean las enseñas de coches de precio medio, mientras que Chevrolet es la más económica y Cadillac la de los modelos más lujosos.
